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divendres, 4 de gener de 2013

ALTRUISMO Y CONDUCTA PROSOCIAL

¿Cuándo considerar la conducta como altruista?

El Dr. Fernando Chacón, en su Tesis Doctoral de1986: “Altruismo y Conducta de Ayuda”, al abordar la definición cotidiana de altruismo encuentra dos dimensiones problemáticas para su operativización científica: la consideración del altruismo como actitud opuesta al egoísmo y la exigencia de una motivación interna preocupada por proporcionar bienestar a los otros. La definición de altruismo que aparece en el Diccionario de la Lengua Española, es la de procurar el bien ajeno aún a costa del propio. Parece que las consecuencias finales son beneficiar a los otros, y eso es precisamente lo que hace que consideremos que un acto es altruista.


Aunque la consideración moral del altruismo nos lleve a una definición que incluye la motivación, sabemos que es posible ejercer la ayuda sin sufrir costes e incluso recibiendo beneficios por ello. Para resolver esta contradicción los científicos han optado por una categoría menos exigente: La Conducta Prosocial. El término “Altruismo” quedaría así reservado para los actos voluntarios que proporcionen exclusivamente beneficios ajenos. Las conductas prosociales incluirían a los actos altruistas, pero que no necesariamente serían referentes a beneficiar a los demás, sino también a nosotros mismos.

El ser humano altruista, debería pasar totalmente desapercibido, sin querer alardear y sin querer ser valorado y/o considerado positivamente por parte de los demás. Es alguien consciente de lo que se necesita y hace lo posible por ayudar, pero siempre evitando llamar la atención y desde la sombra del ansiado reconocimiento ajeno. Eso es lo que hace que el auténtico altruista parece que no exista, pero afortunadamente, sigue agazapado y sin dejarse ver, y aún así, haciéndose notar por sus hechos favorecedores hacia los demás.

Esas personas son las que realmente merecen un homenaje y un reconocimiento, y no porqué lo pidan, sino porque gracias a ellos, la vida aún tiene un cierto sentido, y muchas situaciones de pronóstico complejo o con graves riesgos para un entorno determinado, acaben milagrosamente de forma positiva y totalmente inesperada.
De todo corazón y con la conciencia muy clara, solo quiero decir una frase: Gracias altruistas, por ser, estar y hacer lo que creéis correcto sin ninguna otra finalidad que el bien ajeno.


S. Arxé 


EL PRINCIPI DE PARETO

A principis del segle XX, el economista italià Vilfredo Pareto, va observar que el 80% de la riquesa d’Itàlia pertanyia a un 20% de la població. Curiosament, va veure altres situacions en les que l’equilibri de percentatges era també de 20 / 80 (exemples: el 20% de treballadors feien el 80 % de la feina, el 20% de delinqüents cometien el 80% dels delictes, el 20% de conductors causaven el 80% dels accidents, el 20% dels clients dels bars consumien el 80% del alcohol, i mes o menys en aquesta proporció, trobava molts mes exemples).

Matemàticament, aquest principi no és del tot exacte, però si existeix la regla 64/4, que ve de tenir en compte que el 80% de 80 és 64 i el 20% de 20 és 4.

Les aplicacions d’aquest principi poden arribar a ser molt útils si ho generalitzem en altres àmbits:
• Aproximadament, el 20% del temps que dediquem a una tasca, ens produirà el 80% dels resultats
• Ens posem (aprox.) el 20% de la roba que tenim al armari
• Passem el 80% del nostre temps amb el 20% dels nostres amics
• En reunions de negocis, el 80% de les decisions que prenem ho fem en el 20% del temps
• Al estudiar, ens centrem i rendim el màxim 45-50 minuts de cada hora (aprox. un 80%)

En fi, son aquelles curiositats que quan ens assabentem, ens donen que pensar, ja que aquest principi descriu el fenomen estadístic en el que una petita quantitat de valors elevats contribueixen mes al total que un gran número de valor baixos.
Ho trobo interessant, no us ho sembla?