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dilluns, 28 de gener de 2013

PSICOLOGÍA Y TEATRO

Son dos disciplinas con muchas características comunes, aunque una se base en emociones, expresiones, representaciones y escenarios reales, y la otra, se base en lo ficticio para mostrar una realidad objetiva.

En un caso, el escenario tiene unas medidas determinadas y un aforo definido, y en otro, es el mundo el escenario y muy numeroso el público asistente.

El Teatro podríamos definirlo como el arte de saber interpretar las emociones, plasmando en cada momento lo que expresa el personaje encarnado por el actor/actriz. Son ellos quién deben adentrarse en la complejidad de sus rasgos de personalidad, prever sus conductas y respuestas, dominar su entorno socio-familiar, y lo más importante, hacer sentir al público todo aquello que se desgaja del personaje interpretado.

La Psicología sería el estudio del sentir y del comportarse, de la forma de interactuar, pensar, expresar y desarrollar la personalidad característica de cada uno de nosotros, en base a conseguir el mayor equilibrio con nuestro entorno y la máxima satisfacción en lo referente a la consecución de nuestras necesidades y a la búsqueda de los objetivos deseados. 

Siempre me ha impresionado esta disciplina artística. Pienso que es muy difícil ser un profesional del escenario, puesto que trabaja con y para las personas. 
Su máxima es ser en todo momento el personaje que interpreta, dejando a un lado todo aquello que siente en realidad y da sentido a su vida. 
No es él o ella, es otro/a.
Me parece increíble dominar esa posibilidad de “ser otro” sin estar necesariamente trastornado.

Y lo más importante es lo que le ocurre al espectador: cuando percibe y visualiza la obra de teatro, puede reflejarse, introyectar, desplazar y sentir con total libertad lo que le apetece, sin ningún temor ni barrera, ya que lo que percibe no es real en razón, pero muy impactante en emoción, y es por ello que puede vivirlo de forma muy diversa.

Que nunca nos falten disciplinas tan efectivas como el arte dramático i/o cómico, que buscando el entretenimiento y la distracción, acaban consiguiendo en muchas ocasiones auténticos y necesarios cambios en nuestros planteamientos personales y salud mental, y a un público entregado que puede dramatizar, tanto como quiera, sin sentirse juzgado. 

A todos los que os dedicáis a ello, muchas gracias por lo que hacéis.