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dijous, 7 de març de 2013

LA EVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN

A lo largo de la historia, el proceso educativo ha cambiado mucho, y no parece que todos estos cambios hayan sido necesariamente para bien.
Es cierto que hemos pasado periplos complicados en los que poco podía hacerse, pero la situación actual, dista mucho de ser satisfactoria en todos los ámbitos y para todos los que tienen cabida en su círculo de acción.

Si anteriormente los padres culpaban a sus hijos por su actitud en el colegio y sus malos resultados académicos, en este momento parece que su enojo se dirige más hacia los profesores y las instituciones escolares.



  
Está claro que los roles asignados han cambiado.

Los hijos tienen más credibilidad y fuerza que nunca. Muestran mucho más su actitud de protesta, de reivindicación y de autoafirmación ante padres y profesores, con los problemas que conlleva el hecho de aceptar unas normas y una autoridad. Las situaciones de "bullying" (acoso escolar) y de amenaza se han incrementado de forma significativa.
Lo que antes era un miedo del alumno que le hacía ser sumiso, y que no debía haber sido así, actualmente ha cambiado en que los protagonistas del miedo son padres y profesores. Evidentemente, tampoco debería ser así.

Los profesores han perdido credibilidad y sienten poco apoyo por parte de las asociaciones de padres, lo cual, dificulta mucho su motivación y el poder hacer su trabajo con la misma ilusión de antaño. No hay ninguna duda de que tienen muchos más problemas de tipo emocional, y sus niveles de ansiedad y estrés, se han disparado.

Yo no quiero culpar a nadie ni dar respuestas a todos los problemas derivados de la educación actual. Solo pretendo exponer que no siempre la evolución es adecuada, y pueden producirse alteraciones con consecuencias negativas para todos.


Parece que desde el inicio de los tiempos a la actualidad, en cuestión evolutiva, hemos seguido involucionando de nuevo a nuestros orígenes.




Nos centramos de nuevo en aspectos de comportamiento y actitudes parecidas a las de nuestros ancestros: más aislamiento a nivel social, menor grado de colaboración, y la vida que llevamos incluso es "similar": solo salimos de la cueva (habitación) para cazar (comer) y el resto del tiempo, nos relacionamos lo justo, y a ser posible, a través de la tecnología moderna y de las redes sociales.

Afortunadamente, parece que todos tenemos la posibilidad de entrar en esta época de rápida transición técnica, en la que el ordenador es el centro del universo.


Y como todo en la vida, el exceso constante e ininterrumpido de algo, nos lleva a la dependencia, adicción, y en muchos casos desgraciadamente, a no ver más allá de nuestra propia nariz.



Demos la bienvenida a la tecnología y aprendamos a utilizarla en toda su capacidad y esplendor, pero intentemos no dejarnos por el camino aspectos tan vitales para nuestra vida como la socialización directa, la creatividad y la imaginación más artesana y el gusto por la lectura de un buen libro en la playa, en un parque o en la montaña, en lugar de estar siempre chateando con el móvil, o leyendo a contraluz con el e-book.