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dimecres, 13 de març de 2013

LA PSICOGENEALOGÍA (PG)

Doris y Lise Langlois, (expertas en aproximación sistémica, en terapia de duelo, en programación neurolingüística y en intervención breve en el Mental Research Institute de Palo Alto, en California), nos dicen que nuestros antepasados nos aportan algo más que una herencia material. 
Conscientes o no, recibimos un legado psicogeneracional que influye directamente en nuestra vida. Cargamos con lo positivo y con lo negativo de lo que heredamos, y por esa razón, nos hacemos partícipes también de sus errores, pudiendo incluso llegar a repetirlos. 
De ahí la importancia de conocer estas huellas psicológicas que nuestros antepasados han dejado en nosotros. 
Y ese es precisamente el motivo de la PG, estudiar y comprender nuestro comportamiento y la forma en que vivimos a partir de lo ocurrido en nuestro pasado generacional. 






Si nos basamos en esta premisa, que supone tener en cuenta que algunos comportamientos negativos e inconscientes se transmiten de generación en generación, afectando la autorealización de la persona, es primordial poder llegar a ser consciente de dichos comportamientos y poder desvincularse de los mismos a través del estudio de nuestro árbol genealógico. 

El psicoanálisis afirmaba que la vida psíquica de cualquier individuo, se sostenía en la relación de éste con su familia, en especial con los padres. 
Para Freud, el carácter de los vínculos entre padres e hijos en la primera infancia, eran determinantes para su personalidad adulta. 
En su momento, C. G. Jung fue más allá del marco clásico del psicoanálisis, defendiendo la existencia del inconsciente colectivo. Él mismo estudió a fondo su propio árbol genealógico. 





La genealogía es un lenguaje de precisión, un sistema de repeticiones con fechas, enfermedades, muertes, situaciones y nombres, es decir, mapas neurológicos que se recorren y se transmiten de generación en generación. 

Somos portadores de los conflictos no solucionados de nuestro árbol, y eso se manifiesta en nosotros como chivos expiatorios, haciéndonos sufrir, impidiéndonos amar o tener relaciones afectivas-sexuales adecuadas, realizarnos, o ser felices, en definitiva. La memoria de nuestro árbol genealógico está siempre presente.

Con frecuencia los padres proyectan sus imágenes o deseos sobre sus hijos, en lo que se llama proyecto parental. Con él nos imponen sutilmente un papel, una personalidad y, en última instancia, un destino al que debes adaptarte para no ser rechazado por el clan.

A veces para explicar un gesto que hacemos, una actitud o un dolor, es necesario remontarse a casi cuatro generaciones. Hay elementos que, de un modo u otro, vamos repitiendo.

Hay tanto que desconocemos de nuestra familia que eso, inconscientemente, se mueve detrás del escenario racional y nos conduce por la vida de lo que llamamos el destino familiar: Nos influye en el plano material: (económico, laboral, salud/enfermedad), en el plano emocional: (relaciones de pareja, hijos, amigos etc.), en el plano sexual creativo, en el plano intelectual, en fin, en todo porque venimos de un árbol, y como hijos, somos fruto de ese destino familiar y reproducimos lo mismo por inconsciencia. No lo digo como juicio, sino porque en nuestra cultura occidental no valoramos tanto nuestras raíces ni nuestros antepasados, y no sabemos las historias completas porque en todas las familias siempre hay secretos.

Para imponernos ese destino que deberemos vivir, se usa el lenguaje no verbal propio de cada familia, hecho de miradas, silencios y gestos. Y en ocasiones, incluso aparecen las órdenes literales como: “serás un fracasado”. 
Cuando se desentrañan los secretos subliminales del árbol, las fechas de nacimientos, enfermedades, muertes o matrimonios, acostumbran a mostrar sorprendentes correspondencias.



CONSTRUCCIÓN DEL ÁRBOL GENEALÓGICO 





Nos centraremos en nuestros hermanos, padres, tíos, abuelos con sus hermanos y bisabuelos.
En primer lugar deberemos dedicar un tiempo a la recogida de datos sobre cada uno de ellos. 

¿Cuáles son los datos más necesarios? 


-Nombre y apellidos

-Fechas de nacimiento, de boda y muerte.

-Causa exacta de la muerte

-Profesión

-Hijos muertos, abortos voluntarios e involuntarios.

-Enfermedades y acontecimientos importantes (ruinas, éxitos, divorcios, secretos, anécdotas curiosas, accidentes, cambio de país, cárcel, violación, etc.)

-Tener una idea de la relación emocional que nuestros padres tuvieron con sus padres cuando eran niños.

Está claro que nos quedarán lagunas referidas a personas de las que nada sabemos, espacios en blanco que mostrarán los cortes en la transmisión entre generaciones. Pero si nos ocurre este hecho, debemos tener en cuenta de que es por alguna razón, y que más adelante intentaremos averiguar a medida que avancemos en nuestro análisis generacional.

Comencemos con el análisis del árbol genealógico a través de quince preguntas que deberemos responder con total sinceridad si pretendemos empezar a profundizar en el conocimiento de nuestro árbol genealógico:

1.- ¿Cuál es mi finalidad en la vida?

2.- ¿Fui un hijo deseado?

3.- ¿Me querían del sexo que soy?

4.- ¿Por quién o por qué eligieron mi nombre?

5.- ¿La fecha y hora de mi nacimiento, cuál es?

6.- ¿Cómo fue mi embarazo y mi parto?

7.- ¿Me dieron de mamar? ¿Cuánto tiempo?

8.- ¿Ocurrieron acontecimientos importantes en mi infancia?

9.- ¿De qué personas recibí cuidados, afecto y educación en mi infancia?

10.- ¿Qué lugar ocupo en la hermandad?

11.-¿Qué diferencia de edad existe mi hermano que me antecede y yo, o/y entre el que me sucede y yo?

12.- ¿Cuáles son los nombres de mis hermanos (incluidos abortos y fallecidos) y las fechas de nacimientos de cada uno de ellos?

13.- ¿Cómo era la convivencia con mis hermanos mientras viví con ellos?

14.- ¿Hubo alguno de ellos que acaparó más atención qué los demás?

15.- ¿Qué es de ellos en la actualidad? ¿Tienen pareja e hijos? ¿A qué se dedican? ¿Cómo es la salud de mis hermanos? 

Y es a partir de ahí, cuando todo lo hallado en nuestra investigación, empieza a tener sentido y a combinarse para explicarnos numerosas coincidencias, que a mi entender, no pueden justificarse por pura casualidad.
Creo que debemos reflexionar hasta que punto la causalidad universal puede influirnos tanto, y ser más conscientes de esta gran burbuja familiar, que deja en nosotros unas indiscutibles improntas que tendrán hasta el fin de nuestra vida una gran importancia en nuestro desarrollo personal y afectivo.

Todos estos datos que os he expuesto, provienen de una recopilación a modo de pequeño resumen, que he podido hacer valorando opiniones y experiencias de expertos en este tema, entre los que destacan:



Doris y Lise Langlois (citadas al principio del artículo).






   

Murray Bowen, profesor de psiquiatría de la Universidad de Georgetown.






Anne Ancelin Schützenberger, profesora emérita de psicología de la Universidad de Niza.












 Juliette Allais, directora del Instituto de Formación e Investigación de Análisis Transgeneracional de Francia (IFRAT).





Daniel dancourt, ya fallecido. Astrólogo y autor de libros especializados en esta temática.







 Alejandro y Cristóbal Jodorowsky, psicoterapeutas, artistas y escritores.



               


Claude Bouvier, terapeuta francés especializado en Terapias Alternativas.